Chapter 2: Movimientos de rebeldía y las culturas que traicionan
Grupo 1: Remi, Alexa y Michelle
“Electric Oaks on the Hillside.” Wikimedia Commons.
Emepzamos nuestra guía de lectura con una nube de palabras donde se muestran de manera visual las ideas principales del capítulo 2. Al ver las palabras que más se repiten como cultura, mujer, rebeldía, cuerpo, obediencia y traición, se entiende que Anzaldúa critica cómo la cultura controla, forma y limita a las mujeres. Las palabras relacionadas con el control (obediencia, autoridad, religión) aparecen junto a palabras de resistencia (rebeldía, ruptura, voz, cuerpo), lo que refleja el conflicto central del capítulo: seguir las reglas culturales o luchar por una identidad propia. Al ver estas palabras agrupadas, también se nota cómo Anzaldúa siempre conecta lo personal con lo social. No hay identidad sin cultura, y no hay rebeldía sin algo que desafiar. En este sentido, la nube de palabras hace visible la estructura del texto: muestra los temas a los que Anzaldúa regresa una y otra vez como la violencia simbólica que viven las mujeres pero también la fuerza de su desobediencia. Este mapa explica por qué el capítulo se siente tan intenso e íntimo porque las palabras que se repiten crean un paisaje que refleja exactamente la lucha que ella describe.
“Movimientos de rebeldía y las culturas que traicionan” (p.55)
En esta parte, la narradora describe cómo la rebeldía es una fuerza innata “en la sangre” que surge como respuesta a las múltiples presiones externas: la familia, la Iglesia, el patriarcado y la cultura anglo que intenta disciplinarla. Su vida ha sido una serie de confrontaciones con normas que buscan moldearla en silencio, obediencia y docilidad, lo que responde directamente a la pregunta “¿de qué formas se manifiesta la rebelión femenina contra la norma?”, así Anzaldúa muestra cómo hablar pa’tras, negarse a obedecer y rechazar el machismo son expresiones concretas de resistencia. Aunque reconoce que parte de esta rebeldía le ha causado dolor, culpa y autocrítica, también afirma que es una parte esencial de su identidad chicana. A lo largo del capítulo, explica que su relación con las costumbres de su cultura es ambigua: algunas la oprimen y la traicionan, mientras que otras son valiosas, dignas de ser recuperadas. Aun con un crecimiento personal, la “guerra de independencia”, la lucha por definirse a sí misma, sigue siendo continua.
Algunos conceptos clave de este sección son los siguientes:
- Rebeldía es parte heredada de su cultura mexicana y parte esencial de su carácter. La narradora describe cómo explota contra las órdenes de la madre, de la Iglesia y de la cultura anglo. Aquí la rebeldía funciona como una respuesta a la opresión, un mecanismo de defensa y una afirmación de autonomía.
- Costumbres. Aparece más en la segunda mitad del capítulo porque la reflexión cambia y ya no se trata solo de rechazar, sino de evaluar qué tradiciones deben conservarse. La narradora distingue entre:
- Costumbres que la traicionan (machismo, silencio, obediencia ciega)
- Costumbres que fortalecen (respeto a las mujeres, tradiciones que sobreviven por sabiduría acumulada).
En el capítulo, la palabra rebeldía aparece con mayor fuerza al inicio porque la narradora afirma que esta forma de resistencia está “en la sangre” y constituye una parte esencial de su identidad mexicana, manifestándose cuando se enfrenta a las órdenes de la madre, la Iglesia y la cultura anglo; en este sentido, la rebeldía funciona simultáneamente como respuesta a la opresión, mecanismo de defensa y afirmación de autonomía, lo que responde directamente a la pregunta “¿qué características de ambas culturas critica ella y por qué?”, ya que Anzaldúa denuncia tanto el machismo de la cultura mexicana como la disciplina y asimilación impuestas por la cultura anglo. En cambio, las costumbres dominan la segunda mitad del texto, donde la narradora pasa de rechazar normas culturales a evaluar cuáles merecen conservarse, distinguiendo entre aquellas que la traicionan —como el machismo, el silencio o la obediencia ciega— y las que fortalecen su identidad, como el respeto a las mujeres o las tradiciones que han sobrevivido por su sabiduría acumulada. Esta distribución no es casual: la concentración de rebeldía al principio y el aumento de costumbres al final estructuran el tono y la progresión narrativa del capítulo, evidenciando un movimiento temático desde la confrontación hacia la reconstrucción. La coexistencia y tensión entre estos dos términos organizan todo el capítulo, ya que la narradora vive un conflicto interno entre liberarse de lo que la oprime y preservar lo que la sostiene; por eso, el gráfico refleja esta estructura: primero el impulso rebelde, luego la reflexión sobre las costumbres que deben mantenerse, mostrando así la complejidad de la identidad chicana como un espacio de resistencia y reimaginación.
“La fuerza de mi rebeldía” (p.56)*
Mapa físico del estado de Texas. Wikimedia Commons.
Anzaldúa reflexiona en cómo su rebeldía emergió durante su niñez, como una fuerza que la impulsaba a desobedecer las expectativas culturales, familiares y de género. La autora explica cómo eso se manifestaba en la figura de La Bestia-Sombra, que la empoderó a salir su casa (el Valle) por la necesidad de encontrar su identidad verdadera, separándose de los roles opresivos que le fueron puestos desde su nacimiento.
Algunas palabras clave de este sección son las siguientes:
- Casa: más que un lugar físico, representa la cultura, la familia, la comunidad y las expectativas impuestas.
- El Valle:: región del sur de Texas donde creció Anzaldúa, simboliza su origen, su crecimiento y partes de su cultura.
- Expectativas: se refieren a las autoimposiciones y restricciones formadas por normas y reglas familiares, culturales, religiosas y de género, como la idea de que las mujeres deben servir a los hombres o que la educación es solo para los niños; que han impuesto a Anzaldúa.
- la Bestia-Sombra: según Anzaldúa, esta figura representa la fuerza instintiva que reside en el interior, que se niega a obedecer las normas sociales y que impulsa la necesidad de rebelarse que ella ha aprendido a reprimir.
- La mala vida: la creencia que las personas que no se amoldan a las expectativas culturales (como Anzaldúa) están viviendo “la mala vida”.
- Terca: usado en referencia a Anzaldúa porque ella rechaza alinearse con las expectativas, haciéndola terca o testurada
“Tiranía cultural” (pp.57-59)
Esta parte del texto nos explica cómo la cultura está dominada por normas patriarcales, donde se define lo que es considerado aceptable y controla cómo una persona tiene que ver la realidad. Estas reglas fueron creadas por los hombres y trasmitidas por las mujeres. Imponen el rol de la mujer, donde ellas tienen que ser obedientes, tienen que servir y renunciar a sí mismas. La cultura así como la iglesia, enseñan que una mujer buena es sumisa y las que buscan independizarse son egoístas o mal ejemplo. Además, el texto muestra cómo la sociedad controla a la mujer con el pretexto de protegerla, cuando en realidad la mantienen subordinada y vigilada. Se critica que la familia tiene que valorar más a la familia que al individuo y cualquier pensamiento diferente u opinion, como la homosexualidad, tiene que ser condenado. En esta cultura, cualquier individuo que sale de las normas se convierte en un símbolo del miedo ya que es diferente y extraño.
Algunas palabras clave de este sección son los siguientes:
- Cultura: El texto explora cómo las normas culturales moldean creencias, comportamientos y, lo más importante, dictan normas que son aceptables y se ven normales.
- Mujer: Se denuncia como la cultura patriarcal limita, juzga y controla la vida de las mujeres, al darle un rol estricto y castigar a cualquier persona desviándose del camino que supuestamente es el correcto.
- Hombre: Simboliza al grupo que históricamente ha tenido el poder de crear esas normas, beneficiarse de ellas y definir lo que las mujeres pueden o no pueden hacer.
Los gráficos muestran que las palabras mujer, hombre y cultura no solo aparecen varias veces en el texto, sino que se observa una gran concentración en momentos clave del texto, lo que revela su importancia y mensaje en el capítulo.
En este primer gráfico, la mujer tiene picos altos al inicio, lo que coincide con las secciones del texto que describen cómo la sociedad impone roles estrictos y expectativas sobre las mujeres, y cómo estas mujeres son juzgadas, controladas y definidas por normas patriarcales. Esta alta frecuencia muestra que el análisis gira en torno a la experiencia femenina dentro de una sociedad patriarcal y dura. Por otro lado, la palabra hombre aparece de manera constante, aunque con picos bajos. Estas apariciones suelen coincidir con las partes del texto donde se menciona quien establece y sostiene las normas culturales. La presencia de esta palabra subraya cómo el texto describe a los hombres como los creadores y reforzadores del sistema de valores dominante.
En el segundo gráfico, la cultura aparece repetidamente a lo largo del capítulo. Esto muestra que la autora está analizando la cultura como la fuerza dominante que moldea creencias, comportamientos y jerarquías sociales. La palabra funciona como un planeta donde la opresión, la moralidad, la sexualidad, el miedo y la desviación va en contra de ello y va alrededor del planeta como un eje.
“Mitad y mitad” (p.60)
En esta sección de la historia, nos cuenta la historia de una joven a quien la gente de un pequeño pueblo la considera “mitad y mitad”. Esto se refiere a un individuo que cambia de sexo cada seis meses. En la comunidad veía esto como un fenómeno que generaba miedo, pero al mismo tiempo la consideraban un elemento mágico, debido a que ciertas creencias antiguas, personas diferentes o anormales tenían poderes especiales. El narrador refleja que ser a la vez masculino y femenino puede ser emocionante y que quienes son “mitad y mitad” no tienen confusión sobre su identidad; lo que duele es vivir en una sociedad dura que obliga a ser solamente una cosa.
Algunas palabras clave de este sección son los siguientes: Mitad: Aunque es el título de esta parte del capítulo, “Mitad” también funciona como una metáfora parecida a un subibaja, que muestra cómo una persona puede desplazarse entre dos posiciones o identidades. Del mismo modo, el término describe a alguien que puede ser hombre o mujer, lo que provoca que no encaje en una sociedad que solo acepta categorías fijas. Para el pueblo, una persona “mitad y mitad” es vista como algo extraño o anormal. Sin embargo, el narrador transforma ese significado y convierte “mitad” en una identidad rica y completa, capaz de unir lo masculino y lo femenino en un mismo cuerpo. Así, la palabra deja de ser un insulto y se convierte en una manera de nombrar una dualidad poderosa.
En esta parte del capítulo, la palabra mitad aparece cuatro veces y está concentrada en dos segmentos específicos de texto. El primero es donde utilizan la palabra mitad para marcar a alguien como extraño o anormal. En el segundo, el texto redefine la palabra transformando la palabra en una identidad rica y completa, capaz de unir lo masculino y lo femenino en un mismo cuerpo. Al mismo tiempo esto sigue la metáfora a un subibaja porque estos dos picos muestran lo negativo y lo positivo que esta palabra brinda a esta historia.
“Homofobia: miedo de ir a casa” (pp.60-61)
Marcha del Orgullo LGBT, Ciudad de México, 2022. Fotografía 2012MarchaGay73. Wikimedia Commons.
Anzaldúa explica cómo las Chicanas lesbianas enfrentan rechazo y crítica de una manera única y difícil debido a la intersecionalidad de sus identidades como mujeres, personas queer (lesbianas) y chicanas (personas de color). La sexualidad queer desafía simultáneamente las normas mexicanas católicas e indígenas, generando un conflicto profundo con la cultura de origen que produce miedo de regresar a casa, mientras que, al mismo tiempo, también son rechazadas por la cultura blanca dominante que solo acepta ciertos aspectos de su identidad, de modo que por su herencia, su color de piel y su orientación, no llegan a pertenecer plenamente a ninguna comunidad.
Algunas palabras clave de este sección son los siguientes:
- Interseccionalidad: se refiere a la combinación de múltiples identidades, como raza, género, sexualidad o clase, cuya interacción produce formas de discriminación que no son simplemente la suma de cada parte, sino un incremento único y entrelazado de opresión
- Homofobia: tradicionalmente describe la aversión hacia la homosexualidad o las personas homosexuales, pero Anzaldúa la conecta con la idea de ‘miedo de ir a casa,’ pues expresa el rechazo profundo que muchas personas queer, especialmente las chicanas lesbianas, experimentan dentro de sus propias comunidades.
- Queer: se refiere a identidades de género u orientaciones sexuales que no se ajustan a las normas tradicionales heterosexuales o cisgénero, afirmando espacios de existencia fuera de la normatividad.
- Dualidad: describir la coexistencia de dos características, fuerzas o cualidades opuestas dentro de una misma persona o situación.
“Terrorismo íntimo: vida en las tierras fronterizas” (pp. 62-64)
Algunas palabras clave de este sección son los siguientes:
- Miedo: El miedo es una emoción central en este capítulo y define la experiencia cotidiana de la mujer de color en los espacios fronterizos. La narradora describe cómo vive “temblando”, conteniendo el pánico, temiendo ataques, críticas y persecuciones tanto en la calle como dentro de su propia comunidad. Aquí el miedo funciona como una consecuencia del peligro externo, pero también como una forma de control interno que inmoviliza, paraliza y limita la capacidad de actuar.
- Cultura: La palabra cultura aparece de manera constante porque el capítulo analiza cómo diferentes culturas —la mexicana, la blanca y la indígena— moldean, hieren y a la vez sostienen la identidad de la narradora. Ella distingue entre:
- Culturas que la hieren (machismo, crítica constante, reglas que inmovilizan).
- Culturas que la sostienen (raíces indígenas y mexicanas que le dan historia, resistencia y sentido de pertenencia).
En este capítulo, la palabra miedo tiene un peso central porque expresa la experiencia emocional de la mujer de color en los espacios fronterizos: un terror constante que se siente “bajo la epidermis”, producto tanto de la violencia externa como de las presiones internas de su propia comunidad. El miedo aparece repetidamente porque funciona como una fuerza que paraliza, inmoviliza y limita la capacidad de actuar, revelando cómo el peligro físico se convierte en un “terrorismo íntimo” que afecta el cuerpo, la identidad y la vida interior de la narradora. En cambio, cultura aparece a lo largo de todo el texto porque la narradora analiza cómo las culturas mexicana, blanca e indígena la han formado, herido y a la vez sostenido, lo cual responde directamente a las preguntas de ¿cómo traicionó la cultura mexicana a Gloria Anzaldúa? y ¿qué características de ambas culturas critica ella y por qué?, ya que muestra que tanto el machismo dentro de su propia comunidad como la presión disciplinaria de la cultura blanca contribuyen a esta sensación de peligro. Distingue entre los elementos culturales que la dañan —como el machismo, la crítica constante o los dogmas que buscan controlarla— y aquellos que le brindan raíces, historia y resistencia. Esta combinación no es casual: la presencia insistente de miedo y cultura estructura la progresión del capítulo, mostrando cómo la narradora transita desde la parálisis causada por el peligro hasta la afirmación de su derecho a cuestionar y reconstruir sus herencias culturales. La tensión entre ambos términos organiza todo el capítulo, ya que la narradora se debate entre el miedo que la inmoviliza y el deseo de reimaginar su cultura desde su propia autonomía; por eso, la gráfica refleja esta dinámica, mostrando cómo estos dos conceptos revelan la complejidad de la identidad chicana como un espacio de conflicto, resistencia y creación.
“La herida de la india-Mestiza” (pp.64-65)
Retrato de Doña Marina (La Malinche).Wikimedia Commons.
Gloria Anzaldúa explora cómo la historia colonial, las estructuras patriarcales y las jerarquías raciales han producido heridas profundas en las mujeres indígenas, negras y mestizas, moldeando sus identidades y experiencias. A través de figuras míticas, históricas y simbólicas, como Malinche, Tlazolteotl, Coatlicue y Coatlalopeuh, Anzaldúa revela cómo estas mujeres han sido marcadas por siglos de racismo, misoginia y traición cultural, pero también cómo transforman estas heridas en fuerza, conciencia y creación espiritual. Los términos siguientes ayudan a entender las tensiones, resistencias y posibilidades de renovación que definen la experiencia de la mujer mestiza en el mundo fronterizo.
Anzalduá explicó cómo los mexicanos habían aprendido a despreciar su historia entre la “india interno”. Anzaldúa la acociendola con figuras como la Malinche/ La Chingada, quienes son símbolo de traición a personas indígenas. Anzaldúa rechaza esta narrativa diciendo que sus pueblos las traicionan estas figuras y esta traición persiste hacía trescientos años, continuando a silenciar y explotar la mujer negra. A pesar de esto, los mujeres negras, indígenas y mestizas mantienen su resistencia, creación de identidad propia (cotolique)
- Malinalli Tenepal: fue una mujer nahua que nació en el siglo XVI, sus padres la llamaron Malinalli en honor a la diosa de la hierba y añadieron Tenepal a su nombre, que significa “alguien que habla con vivacidad.” Malinalli fue esclavizada cuando tenía ocho años y trabajó a lo largo de la península de Yucatán, donde aprendió y desarrolló fluidez tanto en yucateco (maya) como en náhuatl (azteca). En 1519, Malinalli fue entregada, junto con otras mujeres esclavizadas, como parte de una ofrenda de paz al conquistador español Hernán Cortés. Como su esclava, trabajó como intérprete y mediadora debido a su dominio de los dos idiomas principales de la región, desempeñando un papel fundamental en la conquista española. Su rol en la historia de México ha sido complejo, con algunas personas viéndola como traidora y otras como sobreviviente o luchadora. Esto se refleja en las múltiples interpretaciones y representaciones de su identidad y su significado.nElla también fue conocida por otros nombres precoloniales, como Malinalco Tenepat y Malintzín, según Anzaldúa y muchas otras fuentes:
- La Malinche: Una versión hispanizada/mestiza de “Malintzin”, que ha evolucionado a lo largo de siglos en la cultura popular.
- Doña Marina: nombre colonial español impuesto tras el bautismo por los conquistadores y sacerdotes.
- La Chingada: “the fucked one” el nombre mítico/simbólico que se ha transmitido a lo largo de los siglos en la memoria cultural mexicana/chicana, no su nombre “real”, sino un insulto cultural que se refiere a “la mujer violada”, “la traidora”, “la ultrajada”. Surge de la narrativa colonial y poscolonial que la culpa de la conquista, proyectando sobre ella la misoginia y el racismo.
- Tlazolteotl es la diosa mexica de la sexualidad, la impureza y la purificación, conocida como la deidad que “devora la inmundicia” al purificar las cargas morales o emocionales. Anzaldúa la utiliza para simbolizar el enfrentamiento con la vergüenza, el deseo y las partes ocultas del yo que el patriarcado etiqueta como “sucias”.
- Coatlicue: significa “la de la falda de serpientes” y es la diosa madre tierra mexica asociada con la destrucción, la creación y el ciclo de muerte y renacimiento. Anzaldúa, representa el doloroso pero transformador “estado de Coatlicue” en el que la mujer mestiza experimenta una crisis interna para reconstruir un yo más auténtico.
- Coatalopeuh: la diosa madre indígena que subyace bajo la figura de la Virgen de Guadalupe, fusionando el simbolismo de la serpiente con la divinidad terrestre precolonial. Ella encarna la sanación, la supervivencia y la continuidad de la espiritualidad femenina indígena. Mestizaje: Anzaldúa utiliza el concepto de mestizaje para describir la identidad híbrida, conflictiva y creativa de la mujer mestiza, que debe desenvolverse en múltiples mundos al tiempo que transforma las heridas de la historia colonial en nuevas formas de conciencia.
Preguntas sobre el capítulo propuestas por los estudiantes:
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¿Cuál es la relación entre homephobia y homofobia? (Euge)
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¿Cómo caracterizaría a lo que Anzaldúa llama “Bestia-Sombra”? ¿Es un alter ego? ¿Una parte de su identidad? ¿Rasgo de personalidad? (Skye)
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¿Cómo traicionó la cultura mexicana a Gloria Anzaldúa, como describe en la parte final del capítulo 2? (Skye)
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¿Puedes explicar más la historia de La Chingada? (para los lectores que nunca han oido la historia) (Leanna)
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¿Qué es el contexto detrás de la mención de La Llorona? (Leanna)
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¿Cuales son las “costumbres de respeto a las mujeres” (p. 55)? (Leanna)
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¿Qué características de ambas culturas critica ella y por qué? (Lauren)
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¿De qué formas se manifesta la rebelión femenina contra la norma? (Lauren)
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¿Quién es la Malinche y en qué se diferencia la interpretación de Anzaldúa de la tradicional? (Ruthi)
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¿Qué define una mala mujer o vendida? (Ruthi)
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¿Por qué la autora combina mitología indígena con análisis feminista contemporáneo? (Lauren B)
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¿Cuál es la relación entre rebeldía, conocimiento y espiritualidad? (Lauren B)
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¿Cuáles son algunas maneras que el uso de “Spanglish” ayudara al lector a entender la experiencia de Anzaldua? (Alana)
Bibliografía
Imágenes
Electric Oaks on the Hillside. Wikimedia Commons,
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/6/61/Electric_Oaks_on_the_Hillside.jpg/500px-Electric_Oaks_on_the_Hillside.jpg.
“Relief Map of Texas.” Wikimedia Commons,
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/1/1a/Relief_map_of_Texas.png.
“2012MarchaGay73.” Wikimedia Commons,
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/c/ce/2012MarchaGay73.JPG/640px-2012MarchaGay73.JPG.
“MOM_D093Donna_Marina(La_Malinche).jpg.” Wikimedia Commons,
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/e/ee/MOM_D093Donna_Marina%28La_Malinche%29.jpg/500px-MOM_D093Donna_Marina%28La_Malinche%29.jpg.
Recurso digital
“Life Story: Malitzen (La Malinche).” Women & the American Story,
New-York Historical Society,
https://wams.nyhistory.org/early-encounters/spanish-colonies/malitzen/.
Libro — Gloria Anzaldúa
Anzaldúa, Gloria. Borderlands/La Frontera: The New Mestiza. 4th ed., Aunt Lute Books, 2012.
Capítulo 2: “Movimientos de rebeldía y las culturas que traicionan.”