Voyant como herramienta de análisis de Catalina de Erauso

Alana Cowan

En historias como la de Catalina de Erauso, que toma lugar en el siglo XVI, temas como la sexualidad y el género no son expresados ni discutidos de una manera clara. Para entenderlos, uno tiene que prestar atención a los pronombres y otras señales de género en el lenguaje. Lo que no podía ser explicado explícitamente se podía entender a través de los recursos retóricos de la lectura. Voyant puede ser una herramienta muy útil para ayudar al lector entender mejor la frecuencia de estas cosas importantes. Aunque Catalina se presenta con rasgos masculinos y militares, la voz de la novela mantiene tensiones entre el “yo” femenino y las marcas de género masculino. Esto se refleja en la distribución de pronombres, adjetivos y términos referentes a su cuerpo y como se vista Catalina.

Voyant es un programa que puede ser familiar para los que han usado WordClouds o algo parecido para visualizar alguna lectura. Es muy útil editar un ensayo o cuento usando Voyant para poder ver la frecuencia en que uno está usando una palabra en particular. En este caso, nos puede ayudar con su habilidad de filtrar las palabras más utilizadas. Primero, se puede ingresar palabras prepositivas como “sobre, entre, donde” que no tienen mucho importancia en la trama de la lectura. Alternativamente, algunas palabras que no quiero omitir serían “mujer, hombre, ella, él, monja, alférez” porque cada uno tiene algún significado de género, que es el tema exploratorio del ejercicio.

Al poner varios filtros en Voyant como StopWords, hay una diferencia clara entre la frecuencia de palabras/pronombres femeninos y masculinos –aunque la protagonista es mujer, aparecen muchas más palabras masculinas. También hay varias explicaciones por esto. Lo más obvio serían los roles de género en la época de Catalina. La virtud más importante que puede tener una mujer es su virginidad. Lo masculino de la sociedad se encarga de lo violento, el honor, y la reputación familiar, mientras el fememino tiene más implicaciones religiosas. Pero también es importante tener en mente la relación que tiene Catalina con su propio género. Cuando ella les dice a las mujeres que se ríen de ella, “no me llamen señora”, está indicando que no se identifica con la imagen de las otras mujeres del tiempo. Esto se puede ver en la frecuencia que aparece palabras masculinas.

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En el WordCloud (Cirrus) destacan términos asociados con la vida militar y masculina: “soldado”, capitán, espada, batalla. En el gráfico de Trends, los picos de frecuencia de soldado y hombre se concentran en los episodios centrales de la narración, donde predominan las aventuras bélicas. En Contexto, el pronombre yo aparece con frecuencia junto a verbos de movimiento y combate (fui, peleé, salí), sugiriendo que el narrativo se articula a través de las acciones. Esta evidencia digital indica que la masculinidad en el texto se construye a través del lenguaje de hacer y de moverse: el yo de Catalina es un yo activo, militar y performativo.

El análisis con Voyant Tools permite visualizar cómo Catalina de Erauso configura su identidad de género en La monja alférez. La masculinidad se asocia a la acción y la movilidad, mientras que la feminidad emerge en momentos de confesión o religiosidad. Estas recurrencias confirman que el género en el texto es una construcción narrativa, no una esencia. Aunque Voyant no capta referencias de ironía o tono, sus visualizaciones complementan la lectura crítica y hacen visibles los datos lingüísticos para distinguir entre lo femenino y lo masculino.